DEL SIMULADOR A LAS PISTAS
LUIS CARLOS PEREZ C.
En el automovilismo hay muchas categorías, desde los monoplazas pequeños hasta los autos de resistencia más pesados. Pero hoy queremos contarte la historia de Luis Carlos Pérez Cabello, un piloto orgullosamente lagunero que ha tomado un camino muy poco común para llegar hasta donde está. Lejos de la historia tradicional, su esfuerzo lo ha llevado a romper sus propios límites y, recientemente, a conseguir la posición de honor (pole position) en una de las pistas de resistencia más duras del mundo: Le Mans, con un impresionante tiempo de vuelta de 4:08.311.
Todo empezó cuando tenía 16 años, encerrado en su cuarto con un volante para videojuegos que le regaló su papá. Se pasaba las tardes enteras corriendo por pura diversión con amigos en Argentina. Poco a poco, esa diversión digital se convirtió en el deseo de subirse a un auto de verdad.
El primer problema fue geográfico: en La Laguna no había pistas de karts para entrenar. Pero eso no lo detuvo. Con el apoyo incondicional de sus papás, quienes nunca se negaron y siempre lo respaldaron para viajar a otras ciudades, logró subirse por primera vez a un kart en el Kartódromo Izcalli.
Ese amor por los autos lo llevó a estudiar Ingeniería Mecánica y Materiales para conocer más acerca de los vehículos. Combinar la escuela con las carreras fue una verdadera prueba de resistencia: faltaba hasta la mitad de un semestre para competir, pero adaptaba las fechas para estar en situaciones fundamentales, buscando estar presente en los exámenes y dando más del 100% para cumplir en ambos lados.
El sacrificio familiar quedó marcado el día de su graduación universitaria, la cual se empalmó con la fecha de su carrera en Le Mans. Al no poder estar presente, fue su padre quien recibió sus papeles, demostrándonos que el esfuerzo no solo es de él, sino también de su familia. Así, mantiene siempre los valores inculcados en casa: apoyar al prójimo, conservar la responsabilidad y la disciplina, mantenerse en mejora constante y aprovechar al máximo cada oportunidad.


La simulación sigue siendo su método de preparación, dedicándole hasta dos horas diarias. La suma de esto le ha dado una gran ventaja y un aumento consistente en su nivel de manejo, ayudándolo a colocarse al mismo nivel que pilotos que se preparan desde los ocho años de edad.
Sin embargo, los retos no han faltado. Uno de los más marcados fue competir en la Toyota GR Cup a bordo de un modelo GR86 —un auto de calle modificado para pista—. Las complicaciones incluyeron el tipo de llantas y un motor delantero que cambió el balance del auto, haciéndolo más difícil de manejar. Pero el mayor desafío fue el calor extremo: con temperaturas de hasta 60 grados en la pista, el calor en la cabina lo llevó al límite físico, al grado de que, al terminar la competencia, ¡una de sus botas se quemó por el mismo calor!
“Las bases en cuanto al manejo, las trazadas, el frenado y la visión me dieron una ventaja abismal”
Dando una vista atrás al avance de su carrera y a los retos que ha enfrentado, Luis Carlos busca dejar una huella promoviendo aún más el crecimiento del automovilismo, logrando que se coloque en lo alto como otros deportes, al igual que el fútbol, y buscando que la región de La Laguna sea un referente en esta disciplina.
Finalmente, nos deja un mensaje para impulsar a las personas a no rendirse en la búsqueda de sus sueños a pesar de los obstáculos, ya que son ellos mismos los que nos ayudan a valorar y reconocer más el esfuerzo de quienes llegan a su meta.


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